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Dioses
Persas
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Azer
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Padre del fundador de la religión
de los gauros o güebros. Según ellos eran
franco de origen y escultor de profesión. Luego que llegó
a Babilonia, se casó con una mujer del país llamada
Dogdon; visitada esta mujer por un ángel que Dios
le envió, se llenó de una luz celeste y quedó
embarazada. Los astrólogos conocieron, por la inspección
de los astros, que el hijo que daría a luz sería un
profeta y daría a luz a una nueva secta.
Advirtiendo de ello a Neubrout que entonces reinaba, mandó
este príncipe que se diese muerte a todas las mujeres que se
hallasen encima dentro su imperio. Se ejecutó la orden, pero
no pudo descubrirse el embarazo de la madre del futuro profeta, de
modo que ella se salvó, y al niño que nació afortunadamente
se le dio el nombre de Ibrahim-Zer-Ateucht. Después
de su nacimiento aparecieron nuevos peligros. Avisado el rey, le hizo
traer a su presencia y, tirando del sable, quiso matarle por sus propias
manos; pero apenas iba a descargar el golpe se le secó repentinamente
el brazo. Entonces mandó encender una gran hoguera e hizo arrojar
en ella al niño, que quedó como si descansase en un
lecho de rosas. Se le prepararon otras varias muertes, pero se liberó
de ellas por un enjambre de mosquitos que inundaron todo el reino
y de los cuales introduciéndose uno dentro de la oreja del
rey le enfureció y le ocasionó la muerte, Cha-Clo-chtés,
sucesor suyo, quiso también usar mil crueldades contra el niño,
pero quedó tan pasmado de los milagros que le vio operar, que
le adoró, como lo hacía ya el pueblo. Después
de varios prodigios, el profeta desapareció trasladándose
al cielo, según dicen unos, en cuerpo y alma y según
otros, encontró cerca de Bagdad un féretro de
hierro, y habiéndose metido en él fue transportado por
los ángeles.
Después que lbrahim-Zer-Ateucht se halló en posesión
de la gloria del paraíso, envió Dios por su conducto
siete libros que contenían la verdadera religión, luego
otros siete, de la explicación de los sueños, y finalmente
siete de medicina. Dueño Alejandro del Oriente, mandó
quemar los siete primeros porque no había persona que entendiese
su lenguaje y guardó los catorce restantes para su uso particular.
Habiendo acaecido la muerte de este príncipe, algunos doctores
gauros restablecieron, según se lo permitió su memoria,
los libros que se habían perdido y compusieron, según
se dice, uno grande que los gauros de hoy día conservan aun,
pero que no pueden entender, y del cual tampoco conocen los caracteres,
diferentes el Arabe, el persa y el indico.
Este tejido de fábulas tiene mucha relación con las
que los griegos propagaron de Zerdurst o Zoroastro:
y este Ibrahim-Zer-Ateucht parece ser el mismo personaje.
También: El Angel del fuego elemental y de todo lo
que se hace con el fuego, según los güebros.
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