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Angeles malos a quienes el vino hizo cometer excesos, sobre
lo cual fundó Mahoma la prohibición que impuso
a sus seguidores de beberlo.
Encargados Arot y Marot de de parte de Dios
de bajar a la tierra y examinar las acciones de los hombres, aceptaron
la mesa con la que los convidó una mujer tan sabia como hermosa,
donde hallaron excelente vino y se embriagaron. Exaltada su imaginación,
solicitaron con ansia los favores de su hermosa huésped;
pero ésta fingió negarse a sus deseos hasta que le
hubiesen confiado las palabras misteriosas de que se servían
para subir al cielo. Habiendo obtenido lo que ella pedía,
se elevó en el mismo instante hasta el trono de Dios,
quien para recompensar su virtud la transformó en una estrella
brillante. En cuanto a los ángeles seductores fueron condenados
a quedar colgados por los pies, hasta el día del juicio,
dentro de los pozos de Babel, los cuales se ven todavía
cerca de Bagdad.
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