Siva es la tercera persona de la Tríada Hindú.
Siendo Brahma el Creador y Vishnu
el preservador y estando todas las cosas sujetas a decaer, hacía
falta un Destructor para completar el sistema; la destrucción
es considerada como la función especial de Siva. Esto
no parece armonizar mucho con la forma mediante la que se le suele
representar. Debería recordarse, sin embargo, que según
las enseñanzas del Hinduismo, la muerte no implica muerte
en el sentido de pasar a la no-existencia, sino simplemente un cambio
a una nueva forma de vida. Aquel que destruye, por lo tanto, hace
que los seres asuman nuevas fases de existencia: el Destructor es
realmente un re-Creador De ahí que le sea dado el nombre
de Siva, el Radiante o el dichoso. No hubiera
sido así en caso de considerársele como el destructor
en la acepción corriente de este término.
En el Hinduismo reciente, y según las enseñanzas de
las Epopeyas y los Puranas, Siva juega un papel muy
importante, habiéndose escrito varios libros dedicados a
cantar sus alabanzas. Sin embargo, su nombre no figura entre los
dioses de los Vedas. Por ello y a fin de aumentar su veneración
entre los hombres, se ha afirmado que coincide con el Rudra
de los Vedas. En algunos pasajes de éstos, a Rudra
se le identifica con Agni, aunque «los
distintos epítetos con los que se le califica en ell Rig-Veda
parecen probar suficientemente que solía ser diferenciado
de Agní por sus primitivos adoradores.»
Existe un gran vacío entre los textos de las Brahmanas que
hacen referencia a Rudra y las primeras descripciones de
la misma deidad que descubrimos en los poemas épicos, no
habiendo, al menos que yo sepa, ningún material antiguo original
que permita establecer un puente entre ambos. El Rudra del
Mtshabharata no es muy distinto, en líneas generales, del
dios del mismo nombre descrito en el Satarudríya, pero en
la literatura posterior su importancia es enormemente incrementada,
sus atributos están más claramente definidos y las
ideas tenidas sobre su persona se hacen más diferenciables
con la adición de varias características adicionales
y al ser ilustradas por numerosas leyendas. En lugar de seguir siendo
una deidad subordinada, como en la edad Védica, Rudra
ha hecho palidecer por completo a Agni, Vayu,
Surya, Mitra y Varuna,
y aunque Indra ocupa todavía un lugar prominente en las leyendas
épicas, ha descendido a una posición subordinada y
es del todo incapaz de competir en poder y dignidad con Rudra,
quien, junto con Vishnu, monopoliza en
este momento la casi exclusiva adoración del mundo Brahmánico.
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