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Hijas de la Noche, según una fuente, o de Atlas
y Hésperis, hija de Héspero, numen del
Poniente. Viven en un remoto jardín hacia ese rumbo
del mundo, dado por la Madre Tierra a Hera.
Tienen una brillante y armoniosa voz. Son tres comúnmente
llamadas Héspere, Egle y Eritis.
En ese jardín había un árbol con manzanas de
oro. Euristeo envió a Heracles,
a traer esas manzanas, que estaba custodiando un enorme dragón.
Para saber el sitio, el héroe se sirvió de Nereo,
que lo llevé hasta las cercanías. Al llegar mató
al dragón, o al menos lo dejo aletargado y tomó las
manzanas.
Hay la variante de que fue Atlas
el que arrancó las manzanas, por mandato de Heracles,
o le tendió el cielo para que pasara por él a tomarlas.
Traídas las manzanas, Atena
las hizo volver a su origen, por ser demasiado santas para estar
entro os hombres.
El jardín es descrito algunas veces con un cielo verde, amarillo
y rojo, Son los colores que comunica a las manzanas. El Sol, al
llegar, va cortando el horizonte como una enorme manzana de oro,
hasta que se sumerge en las aguas del Poniente. Cuando el
Sol se ocultó, sale a suplirlo Hésper,
o Vésper, en forma latina. Esta estrella está
consagrada a Afrodita (es
el planeta aún llamado Venus), y la manzana es el
don sagrado que las sacerdotisas ofrecen al rey que representa al
sol. Dicen que partida la manzana da las cinco puntas de la estrella.
Aún hay una versión que hace a las Hespérides
hijas de Ceto y Forcis.
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