|
Nace de Zeus, disfrazado de cisne,
y de Leda. Piensan algunos que jamás existió
humanamente y fue una pura proyección de una deidad demasiado
humanamente concebida.
Hay sí muchas implicaciones con mitos prehelénicos:
El nombre no es de raíces indoeuropeas, y corno otros muchos,
parece proceder de una lengua anterior. Se la relaciona con el culto
a los árboles y aun se dice que murío colgada de uno
de ellos. Se la relaciona con las aves, ya que desde luego nace
de la obra de un cisne. Es muy probable que se trate de una deidad
de la fecundidad y de la fertilidad del suelo. Los griegos al llegar
la incorporaron a su panteón, la hicieron primero diosa y
luego la bajaron a la categoría humana, en vista de las aventuras,
que le atribuyen.
En su faz humana es mujer de Menelao. Una de las más
curiosas versiones del mito se halla en la que toma Eurípides
como base de su tragedia Helena. No fue llevada a Troya,
sino en lugar suyo, fue una ficticia imagen.
En Troya fue mujer legal de París, porque se
hicieron todos los ritos propios de este hecho. Es amada de todos
y deseada de todos, pero le permanece fiel. En la leyenda homérica
se reconcilia con Menelao su marido y va a vivir gustosa
en Lacedemonia. Aunque la causa de la ruina de Troya
fue su ida con París, no vuelve a pensar en él.
Hay mitos complementarios:
Cuando era apenas una niña se la robó Teseo.
Cuando la halla Menelao está a punto de matarla, pero
su belleza lo amansa. Es la misma luz de fuego que se ve en el extremo
de los mástiles y que llaman los marinos de habla hispana
fuego de San Telmo.
|