|
Hijo de Sísifo y Merope, padre de Belerofonte.
Su patria era Potnia, en las cercanías de Tebas. Tenía
unas yeguas que no quería que fueran empreñadas por
los caballos, para que permanecieran ágiles para la carrera
y en esto disgustaba a Afrodita.
Además, daba de comer carne humana a esas bestias. Ella se
quejó a Zeus que le dio
facultad para vengase. En forma recatada la diosa sacó a
las yeguas y las llevó a beber a una fuente que ella había
encantado antes, Y las hizo comer una hierba de fuerza afrodisiaca
que crecía en las riberas, el hipomanes, que enloquece de
deseo a quien la toma.
Cuando Glauco fue a uncirlas a su carro, ellas furiosas se
encabritaron y lo arrojaron al suelo, después le dieron de
coces en los riñones y al fin se lo comieron vivo. Varían
las versiones diciendo que Glauco se echó al mar por
los desdenes de Melikartes, el hijo de Atamas. Hay
la conseja de que su espíritu vaga por todo el istmo de Corinto
y se divierte haciendo que se vuelvan furiosos los caballos en las
carreras de los juegos. Con eso causa muchas muertes. Se le da el
nombre de Taraxipo.
|