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Hijo
de Helio y Climene, Cuando supo quién era su
padre, fue a pedirle que lo dejara guiar sus caballos desde el Oriente.
Lo concedió Helio y el muchacho en su fogosa juventud,
los lleva arrebatadamente y se encabritan produciendo en el mundo
mil desastres. Claman todos a Zeus
en demanda de remedio y Zeus lo
mata con un rayo. Fue a caer en el Eridano y sus hermanas,
que lo habían seguido contemplando desde la tierra se convirtieron
en árboles de ámbar que gotean lágrimas constantemente.
Mito también primitivo y bien dramatizado por Ovidio.
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