| Hijo de Apolo
y la ninfa Cirene. Es protector de los ganados y de los frutos
de la tierra. Su madre fue raptada por Apolo
y llevada a Libia. Allá nace él. Cuidado por las musas,
al llegar a edad competente lo casaron con Autonea, de quien
tuvo como hijos a Acteón y a Macris.
También le enseñaron las musas la adivinación
y el arte de curar enfermedades. Aprendió el arte de cazar
ayudado por su madre Cirene. Fue a consultar el oráculo
de Delos y se le dijo que tenía que ir a la isla de
Ceos, en que la peste hacía estragos. Hizo allí
curaciones maravillosas. Visitó Arcadia y se asentó
en Tempe. Tenía cría de abejas, que murieron
todas. Triste fue a implorar a su madre. Ella le señaló
un sitio en las riberas del Penco. Regresó al palacio
de las Náyades y Cirene le dijo que había
de construir cuatro altares para las driadas en la profundidad
de la selva. En ellos tenía que sacrificar cuatro novillos
y cuatro novillas y derramar la libación de su sangre. Tenía
que regresar a los nueve días trayendo amapolas, un nuevo
ternero gordo y una oveja, en propiciación al espíritu
de Orfeo. Hizo todo eso Aristeo y de los cadáveres
de los animales sacrificados salió un enjambre de abejas
que fueron a posarse en un árbol. Triste por la muerte de
Acteón, su hijo, se dirigió a Libia
y pidió a su madre una flota para irse a tierras lejanas.
Ella se la proporcionó y llegó a Cerdeña
y la pobló. Tuvo dos hijos allí. Siguió su
exploración por las islas cercanas y fue a residir en Sicilia.
Enseñó el cultivo del olivo. Emigré a Tracia
y fundó allí la ciudad de su nombre. Allí desaparece
su figura y nada más se cuenta de su vida. Tuvo culto entre
tracios y griegos.
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