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El mito debe ser muy antiguo y por eso es confuso. Probablemente
pertenece a una cultura prehelénica. En general es un pueblo
de mujeres guerreras, que no tienen hombres consigo y que para tener
descendencia hacen periódicamente venir varones. Lo cual
tampoco es muy claro en su leyenda.
La región en que se las sitúa es variada: en los confines
del mundo conocido. En las entradas al Mar Caspio (Estrabón),
o en Tanais.
Para no perecer hacen concesiones a varones de otras razas y el
fruto, si es femenino, es guardado y si masculino, es muerto. Dicen
que privan a las hijas de los pechos para que no les estorben en
la guerra, y aun dan como etimología de su nombre esta circunstancia:
amazos: sin pechos. Su ocupación es la caza, cuando
no tienen ocasión de estar batallando, o ejercitando las
armas. Tienen por divinidades fundamentales a Ares
y a Artemisa, muy en especial,
por ser similar a ellas: cazadora y guerrera. Sus armas son el arco
y la flecha, pero también el hacha y la clava. Andan siempre
a caballo y son admirables jinetes.
Las principales leyendas en que intervienen son: Su ayuda a Troya,
sus relaciones con Heracles;
sus intervenciones con Dionisio
y otras de menor importancia.
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