Hija de Suttung, recibió de éste la custodía
del brebaje inspirador de los versos que poseían los enanos
Fjalar y Galar.
Odín queriendo hacerse
dueño de la poesía y el canto, conquistó
a Gunlad por medio de ardides y después de haber
pasado tres noches con ella fue fácil persuadirla de que
lo dejara beber del brebaje; lo hizo a tragos tan grandes que
rápidamente lo había bebido todo. Entonces escapó
conviertiéndose en un águila, pero Suttung
hizo lo mismo al enterarse del robo y por poco y lo consigue atrapar.
Cuando los dioses vieron que se acercaba a Asgard,
sacaron al patio todos lo recipientes que pudieron llevar, y Odín
los llenó vomitando por el pico el maravilloso licor que
había bebido.