Era "el vacío que abre su boca" al comienzo
de la creación, y estaba entre el reino del fuego y el
del frío. Cuando el aire caliente procedente del sur se
encontró con el frío del norte, el hielo de Ginnungagap
se derritió y de sus gotas se formó Ymir,
el gigante del hielo, y Audhumla,
la primera vaca. Al lamer el hielo, Audhumla
descubrió a Bure, el antepasado
de los dioses. Los tres nietos de Bure,
Odín, Vili y Ve,
mataron a Ymir y dejaron su
cuerpo en el centro de Ginnungagap. Allí, hicieron
con su cuerpo el Midgard, el mundo de
los hombres. La carne de Ymir
se convirtió en la tierra, sus huesos en las montañás,
sus dientes en las rocas y piedras, su pelo en los árboles
y su sangre en los lagos y mares. Los hermanos se sirvieron de
su cráneo para formar el cielo. Con cuatro enanos
llamados Nordri, Sudri, Austri y Vestri
sujetando las esquinas del mismo.
