Símbolo del dico solar divinizado, elemento reflector
de las energías que emana el Sol Espiritual y fecundan
la vida. Emblemáticamente era el disco solar esparciendo
sus rayos. Sus caracteríaticas más bien metafísicas
le sustraían de un culto popular masivo, en oposición
al de Amón, que era el sol mismo
pero humanizado y hasta faraonizado.
Bajo Amenofis IV (Akenaton) (1375-1358 a.C.), se
estableció el culto a Atón, construyéndose
un templo en su honor en Karnak. El resultado fue una división
entre el sacerdotismo y el Estado, politeísta el primero
y monoteísta el segundo. Fue quizá Nefertiti,
cónyugue de Amenofis IV quién más influyó
en esta decisión que incluso remató con el cambio
de nombre de éste, que pasó a ser Akenaton.
En Amarna se erigió una ciudad dedicada al dios, quedando
relegada Tebas como sede del Estado. El culto de Aton se
extendió mientras vivió el faraón y al morir
éste, se abolió como herético.
