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Un ara del museo de Colonia se dedica a Apadeva (literalmetne
"la diosa del agua"): Su primer elemento se repite
en el venético Aponus y sirve para designar el elemento
acuático entre diversos pueblos europeos. Entre los pueblos
celtas tenían suma importancia las ofrendas realizadas en
lagos, estanques y fuentes así como las deidades femeninas
asociadas a determinados ríos y se pensaba que la concurrencia
de dos corrientes acuáticas, tenía muchas veces una
sacralidad especial en virtud de la vital fuerza allí contenida.
El agua constituía un elemento de purificación esencial
desde el punto de vista físico y espiritual, la imagen cíclica
del agua, callendo del cielo en forma de lluvia, siendo absorbida
por la tierra y emergiendo de nuevo a travez de manantiales no podía
dejar de traducirse en la relación entre los mundos superior
he inferior, los poderes celestes y los ctónicos dispersadores
de fertilidad.
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