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I EL COMPORTAMIENTO DE UNA MUJER
CUANDO ES ESPOSA ÚNICA
Cuando es consorte única, la esposa tiene que secundar a
su marido, fíarse de él en la intimidad, como si fuera
un dios(1). A gusto se eche a las espaldas las labores de la familia.
Se ocupe de que la casa esté bien, adornada con flores en
rincones inmaculados, cuide de que el suelo esté liso y que
le resulte a uno agradable verlo; realice las ofrendas tres veces
al día y honre el templo doméstico. Pues no es distinta
de ésta la morada que atrapa el corazón de los dueños
de casa, dice Gonardiya.
Sea tan respetuosa como conviene con los familiares ancianos, con
la servidumbre que obedece, con las hermanas del esposo y con sus
maridos.
En lugares muy cuidados plante canteros de verduras y hortalizas,
unas cañas de azúcar y matas de comino, mostaza, perejil,
hinojo y tamala. Cultive rosales, amalaka, distintas clases de jazmines;
nuez moscada, amaranto amarillo, tagara, nandyavarta, malvavisco
y otras plantas; tenga arriates con muchas flores de valaka y usiraka,
y deliciosos céspedes en su jardín arbolado, y en
el centro cave un pozo, un estanque o un lago.
No debe mantener relaciones con monjas mendicantes de ninguna clase,
ni con mujeres libertinas, prestidigitadoras, adivinas, o que practican
hechizos con raíces(2).
Cuando oye fuera las pisadas del esposo que vuelve, esté
en el centro de la casa dispuesta y le pregunte por lo que tiene
que hacer. Pida a la criada que se retire y ella misma lávele
los pies. Cuando se queden solos, nunca esté sin arreglar.
Si él gasta mucho o con gente indigna, se lo haga notar en
privado. Si va a un convite, a una boda, a un sacrificio, o se reúne
con las amigas o visita un templo, lo haga con su permiso; y en
todas las diversiones se comporte adaptándose a él.
Se acueste después que él, se levante antes, y no
le despierte mientras duerme. Cuide bien de la cocina, que resplandezca.
Si está triste, porque el esposo se ha comportado mal, no
exagere al reprochárselo. Puede echárselo en cara
con ironía, cuando está con los amigos o solo. Además,
no ejerza la magia con las raíces, pues nada suscita mayor
desconfianza, explica Gonardiya. Evite expresiones mal sonantes
y miradas de reojo; no le hable mirando a otra parte, ni se pare
en el umbral ni lo busque con la mirada; no se pare a hablar en
los jardines ni se quede mucho en lugares solitarios. Esté
atenta con el sudor, con los dientes sin limpiar y con los malos
olores: son motivo de desafecto.
Buenas joyas, muchas flores y cosméticos, un vestido resplandeciente
de distintos colores: es el tocado para los encuentros de amor.
Sin embargo, para estar en casa, conviene un vestido de seda muy
fina, mórbido y corto, pocos collares, perfume, no muchos
afeites y flores blancas o de colores.
Si el esposo realiza un voto o un ayuno, lo siga por propia iniciativa;
y, si se lo impide, se oponga insistiendo que en esas circunstancias
no es justo que la detenga.
Compre a buen precio, al menos a precio justo, cosas para la casa
--de arcilla, mimbre, madera, cuero o metal. Además tenga
en casa, escondidas, provisiones de sal y de aceite y de todo lo
que se consigue con dificultad: sustancias perfumadas, vasijas de
especias y medicinas.
Recoja la simiente, y a su debido tiempo plante todo tipo de plantas:
rábano, aluka, acelgas, artemisa, amrataka, pepino, coloquíntida,
berenjena, distintas clases de calabazas, surana, sukanasa, svayamgupta,
tilaparnika, agnimantha, cebollas y cosas parecidas.
No hable con extraños del dinero de casa, no cuente los proyectos
de su esposo; procure superar a las mujeres de su clase en habilidad,
elegancia, experta en cocina, en sensatez y en comportamiento servicial.
Tras calcular los ingresos anuales, controle los gastos. Sea capaz
de sacar mantequilla de la leche de vaca que ha sobrado en la comida,
y de hacer lo mismo con el aceite y la melaza; de hilar el algodón
y tejerlo; de atar cabos para llevar pesos, cuerdas, cordeles y
rafia; de atender la molienda y la monda; de utilizar el agua en
la que se ha hervido el arroz, su espuma, el cascabillo, los granos,
el polvo de arroz y el carbón. Esté en condiciones
de valorar el salario y los medios para mantener a la servidumbre,
de cuidar los campos y de criar animales, de preparar un carro,
de atender a los carneros, gallos, perdices, cornejas, cucos, pavos
reales, monos y ciervos; y, por último, de armonizar las
entradas y salidas diarias.
Recoja los vestidos gastados y más modestos del esposo -de
color o blancos- y se los regale a los criados trabajadores, se
los dé a personas que lo estiman o encuentre otro destino.
Coloque cántaros de aguardiente y de asava(3) y regule su
uso; se ocupe de la adquisición, venta, ganancia y gastos.
Estime adecuadamente a los amigos de su esposo, ofreciéndoles
coronas, ungüento y betel. Esté al servicio de la suegra
y del suegro, a los que se someterá; no les contradiga, ni
sea demasiado locuaz ni impetuosa, ni se ría en voz alta.
Con los amigos y adversarios de éstos se comporte como si
fueran suyos.
Se muestre moderada en las comidas y amable con el séquito
de su esposo. No regale nada a nadie sin haber informado antes.
Limite la servidumbre a sus obligaciones y se lo agradezca en las
fiestas. Así se comporta una mujer cuando es esposa única.
CONDUCTA DURANTE LOS VIAJES DEL MARIDO
Cuando el esposo está de viaje, la mujer sólo debe
ponerse adornos de buen augurio, dedicarse a ayunos para que los
dioses sean propicios, buscar noticias sobre él y ocuparse
de la casa.
Duerma muy cerca de sus suegros. Realice todo con su aprobación
y procure reparar las cosas que le gustan a su esposo. En las actividades
diarias y ocasionales gaste como de costumbre, y procure acabar
las obras empezadas por él.
No debe ir de visita a casa de sus familiares, si no es por una
desgracia o una fiesta. E, incluso en este caso, esté bajo
la tutela del séquito de su esposo, no se entretenga mucho
y no renuncie a los vestidos de la separación.
Realice ayunos aprobados por los suegros. Con su permiso, recurriendo
a criados honestos y sometidos a sus órdenes, aumente su
patrimonio con adquisiciones y ventas y reduzca en la medida de
sus posibilidades los gastos.
Cuando vuelva el esposo a casa, al principio se muestre con los
mismos vestidos modestos que tenía, y cumpla con las devociones
para con los dioses, a los que ofrecerá dones. Es la conducta
de una mujer durante los viajes del marido.
Valgan dos estrofas sobre el particular:
Tenga un comportamiento virtuoso
la mujer consorte única
que quiere el bien de su hombre,
ya sea de buena familia, vuelta a casar o cortesana.
Las mujeres que viven en la virtud
cumplen la Ley Sagrada, to útil y el Amor,
consiguen una buena posición
y un esposo sin mujeres rivales.
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