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1. NORMAS PARA PEDIR EN MATRIMONIO
Se cumple la la Ley Sagrada y lo Útil, casándose,
según las escrituras, con una mujer de su misma clase social,
que nunca ha pertenecido a otro, y que dará hijos varones,
parentela, aumentará el número de los que están
a favor y propiciará placer de amor verdadero. Por eso un
hombre con estos requisitos y precavido debe fijarse en la doncella
que tenga tanto consanguíneos como padre y madre, sea al
menos tres años más joven, y nacida en una familia
de conducta intachable, rica, con muchos admiradores, querida por
su familia, y que ésta sea abundante. Esta doncella debe
tener muchas relaciones tanto por parte de madre como de padre y
ser guapa, un buen carácter y señales de buen augurio;
dientes, uñas, orejas, pelo y senos ni diminutos ni demasiado
llamativos, ni carecer de ellos, y gozar de un cuerpo sano. Ghotakamukha
explica que, cuando un hombre ha conquistado a una doncella así,
debe considerarse afortunado, y sus amigos no le pueden reprochar
la predilección que siente por ella.
Padres y familiares, amigos fieles y ligados a ambas partes no escatimen
esfuerzos para que la consiga como esposa. Estos últimos
manifiesten con claridad [a los padres de la chica] los defectos,
visibles a innatos, de los otros pretendientes; destaquen las ventajas
del enamorado, respecto a su origen y como hombre, que contribuyan
a favorecer la decisión, sobre todo, las que le gustan a
la madre de la doncella, y prometedoras tanto para el presente como
para el futuro. Uno, en calidad de astrólogo, describa lo
afortunado de su carrera, mostrando el vuelo de los pájaros,
los presagios, los influjos de la conjunción de los planetas
en su horóscopo y las señales de buen auspicio en
su cuerpo. Otros, a su vez, pueden inquietar a la madre de la chica,
contándole que él podría conseguir, fácilmente,
una mujer en otra parte.
Conviene pedir por esposa a una doncella, y, además, concederla,
con la disposición favorable del destino, de los presentimientos,
de los pájaros, de los oráculos; no por casualidad,
simplemente porque uno es un hombre, dice Ghotakamukha. Y uno tiene
que renunciar a una chica que, en el momento de la petición
en matrimonio, duerme, llora o ha salido de casa. También
se debe evitar a la que tenga un nombre desagradable, a la que se
mantenga oculta o ya esté comprometida; a la que tiene pelo
rojizo, o es pecosa, o hombruna, cheposa, deforme o calva; a la
comprometida con la castidad, de nacimiento ilegítimo, o
a la que ya haya llegado a la pubertad; a una muda, a una amiga,
a una que tenga una hermana más joven muy guapa o que esté
siempre sudando.
Al pedir a una como esposa se debe evitar,
por ser reprochable, a la doncella que se llama
como una casa lunar, un río, un árbol,
o que su nombre, al final, contenga ele o erre.
Algunos sostienen que la doncella que absorbe el corazón
y la mirada trae prosperidad; un hombre no debería fijarse
en ninguna otra. Y por este motivo, llegada la hora de tenerla que
conceder en matrimonio, los familiares presenten a la doncella en
público con su mejor vestido, y procuren que todas las tardes
se divierta. Enjoyada, juegue todos los días con las amigas;
cuando se reúne mucha gente, como en los sacrificios y en
los matrimonios, intenten que todas las miradas se fijen en ella,
y también en todas las fiestas, pues ella tiene naturaleza
de mercancía.
Reciban con signos de amistad a los hombres guapos y corteses, que
se acerquen con sus padres a pedirla en matrimonio, y les presenten,
con cualquier pretexto, a la doncella vestida con elegancia. Luego
lleven a cabo el examen del destino, hasta tomar la decisión
de concedérsela en matrimonio. Los pretendientes, que son
invitados a darse un baño u otras formas de hospitalidad,
no lo acepten el primer día, sino que indiquen que cada cosa
a su debido tiempo.
Contraigáse matrimonio, según los usos de la región,
bajo una de estas formas de matrimonio: Brahma, Prajapatya, Arsa
o Daiva(1), según las escrituras. Son las distintas normas
para pedir en matrimonio.
COMPROBACIÓN DE LAS RELACIONES
Unas estrofas sobre este particular:
Los juegos de sociedad como completar versos,
los matrimonios y las amistades
hay que reservarlos para los de la misma clase,
no para los de la clase superior ni para la inferior.
Si uno, esposada una doncella,
vive como un criado,
ésta, ya se sabe, es una relación "alta",
que deben evitar todos los cuerdos.
Si, rodeado de sus familiares,
él se da una vida de gran señor,
es una relación "baja", no digna de alabanza;
y los sabios también rechazarla.
Cuando se lleva a cabo un juego
muy agradable para ambos,
a los que satisface mutuamente,
existe una relación bien aceptada.
Si contrayera una relación alta,
termine sometiéndose a los padres;
pero no caiga, sin embargo, en una baja,
despreciada por los hombres de bien.
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