webhosting   Cheap Reseller Hosting   links    free hosting by fateback   hosting reseller   100WebSpace offers 100MB Web Space 
Free Links
Free Image Hosting, Web Hosting, Architectural Projects in Bulgaria, Famous People & Celebrity Search, Web Page Hosting
... Inicio || || Foro1 || Foro2 || Firma mi Libro || Ver Firmas || Links || [Volver]
ABC
I
..Africano
..Árabe
..Asirio
..Azteca
..Babilonio
..Caldeo
..Celta
..Chino
..Egipcio
..Escandinavo
..Etíope
..Fenicio
..Filisteo
..Griego
..Guanche
..Hitita
..Ibérico
..Inca
..Indú
..Japonés
..Maya
..Mesopotámico
..Persa
..Romano
 
Textos Antiguos
Génesis [1,1 al 19,38]

1,1 Al principio Dios creó el cielo y la tierra
1,2 La tierra estaba desierta y sin nada, y las tinieblas cubrían los abismos mientras el espíritu de Dios aleteaba sobre la superficie de las aguas.
1,3 Dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz.
1,4 Dios vio que la luz era buena y la separó de las tinieblas.
1,5 Dios llamó a la luz "Día" y a las tinieblas "Noche". Y atardeció y amaneció el día Primero.
1,6 Dijo Dios: «Haya un firmamento en medio de las aguas y que separe a unas aguas de otras.»
1,7 Hizo Dios entonces el firmamento separando a unas aguas de otras, las que estaban encima del firmamento, de las que estaban debajo de él.
1,8 Y llamó Dios al firmamento Cielo. Y así sucedió. Y atardeció y amaneció el día Segundo.
1,9 Dijo Dios: «Júntense las aguas de debajo de los cielos en un solo lugar y aparezca el suelo seco. » Y así fue.
1,10 Dios llamó al suelo seco "Tierra" y a la masa de agua "Mares". Y vio Dios que todo era bueno.
1,11 Dijo Dios: «Produzca la tierra pasto y hierbas que den semilla y árboles frutales que den sobre la tierra fruto con su semilla adentro.» Y así fue.
1,12 La tierra produjo pasto y hierbas que dan semillas y árboles frutales que den fruto con su semilla adentro según la especie de cada uno. Y vio Dios que esto era bueno.
1,13 Y atardeció y amaneció del día Tercero.
1,14 Dijo Dios: «Haya lámparas en el cielo que separen el día de la noche. Sirvan de signos para distinguir tanto las estaciones como los días y los años.
1,15 Y que brillen en el firmamento para iluminar la tierra.» Y así fue.
1,16 Hizo pues, Dios dos grandes lámparas: una grande para presidir el día y otra más chica para presidir la noche; también hizo las estrellas.
1,17 Yavé las colocó en lo alto de los cielos para alumbrar la tierra,
1,18 para mandar al día y a la noche y separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que esto era bueno.
1,19 Y atardeció y amaneció el día Cuarto.
1,20 Dijo Dios: «Llénense las aguas de seres vivientes y revoloteen aves sobre la tierra y bajo el firmamento.»
1,21 Y creó Dios los grandes monstruos marinos y todos los seres que viven en el agua y todas las aves. Y vio Dios que estaba bien.
1,22 Los bendijo Dios, diciendo: «Crezcan, multiplíquense y llenen las aguas del mar, y multiplíquense asimismo las aves en la tierra.».
1,23 Y atardeció y amaneció el día Quinto.
1,24 Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes, de diferentes especies, bestias, reptiles y animales salvajes. » Y así fue.
1,25 E hizo Dios las distintas clases de animales salvajes, de bestias y de reptiles. Y vio Dios que esto era bueno.
1,26 Dijo Dios: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. Que mande a los peces del mar y a las aves del cielo, a las bestias, a las fieras salvajes y a los reptíles que se arrastran por el suelo.»
1,27 Y creó Dios al hombre a su imagen.
A imagen de Dios lo creó.
Macho y hembra los creó.
1,28 Dios los bendijo, diciéndoles: «Sean fecundos y multiplíquense. Llenen la tierra y sométanla. Manden a los peces del mar, a las aves del cielo y a cuanto animal viva en la tierra.»
1,29 Díjo Dios: «Yo les entrego, para que ustedes se alimenten, toda clase de hierbas, de semilla y toda clase de árboles frutales.
1,30 A los animales salvajes, a las aves de los cielos y a cuanto ser viviente se mueve en la tierra, les doy para que coman pasto verde
1,31 Y así fue. Vio Dios que todo cuanto había hecho era muy bueno. Y atardeció y amaneció el día Sexto.

2,1 Así fueron hechos el cielo y la tierra y todo lo que hay en ellos.
2,2 Dios terminó su trabajo el Séptimo día y descansó en este día de todo lo que había hecho.
2,3 Bendijo Dios este Séptimo día y lo hizo santo porque ese día él descansó de todo su trabajo de creación.
2,4 Este es el origen del cielo y de la tierra cuando fueron creados.

Segundo relato de la Creación

El día en que Yavé Dios hizo la tierra y los cielos,
2,5 no había sobre la tierra arbusto ni ninguna planta silvestre había brotado, pues Yavé Dios no había hecho llover todavía sobre ella, ni había hombre que cultivara el suelo.
2,6 Sin embargo, brotó desde la tierra un manantial y regó toda su superficie.
2,7 Entonces, Yavé formó al hombre con polvo de la tierra, y sopló en sus narices aliento de vida, y existió el hombre con aliento y vida.
2,8 Luego, Yavé plantó un jardín en un lugar del Oriente llamado Edén, allí colocó al hombre que había formado.
2,9 Yavé hizo brotar del suelo toda clase de árboles agradables a la vista y buenos para comer. Y puso en medio el árbol de la Vida y el árbol de la Ciencia del bien y del mal.
2,10 Del Edén salía un río que lo regaba y se dividía en cuatro brazos.
2,11 El primero se llamaba Pisón, y es el que rodea la tierra de Evila,
2,12 donde hay oro fino, piedras preciosas y aromas.
2,13 El segundo río se llamaba Guijón, y es el que rodea la tierra de Cus.
2,14 El tercer río se llama Tigris, y es el que corre al oriente de Asiría. Y el cuarto río es el Eufrates.
2,15 Yavé tomó, pues, al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara.
2,16 Y Dios le dio esta orden al hombre: «Puedes comer de cualquier árbol que haya en el jardín,
2,17 menos del árbol de la Ciencia del bien y del mal; porque el día que comas de él, morirás sin remedio.»
2,18 Después dijo Yavé: «No es bueno que el hombre esté solo. Haré, pues, un ser semejante a él para que lo ayude.»
2,19 Yavé entonces formó de la tierra todos los animales del campo y todas las aves del cielo, y los llevó ante el hombre para que les pusiera nombre. Y cada ser viviente había de llamarse como el hombre lo había llamado.
2,20 El hombre puso nombre a todos los animales, a las aves del cielo y a las fieras salvajes. Pero no se encontró en ellos un ser semejante a él para que lo ayudara.
2,21 Entonces Yavé hizo caer en un profundo sueño al hombre y éste se durmio. Y le saco una de sus costillas, tapando el hueco con carne.
2,22 De la costilla que Yavé había sacado al hombre, formó una mujer y la llevó ante el hombre. Entonces el hombre exclamó:
2,23 Esta sí que es hueso de mis huesos, y carne de mi carne.
Esta será llamada varona
porque del varón ha sido tomada.
2,24 Por eso el hombre deja a sus padres para unirse a una mujer, y son los dos una sola carne.
2,25 Los dos estaban desnudos, hombre y mujer, pero no por eso se avergonzaban.

La tentación y el pecado

3,1 La serpiente era la más astuta de todos los animales del campo que Yavé había hecho, y dijo a la mujer: «¿Es cierto que Dios les ha dicho: No coman de ninguno de los árboles del jardín?»
3,2 La mujer respondió: «Podemos comer de los frutos de los árboles del jardín,
3,3 menos del fruto del árbol que está en medio del jardín, pues Dios nos ha dicho: No coman de él ni lo toquen siquiera, porque si lo hacen morirán.»
3,4 La serpiente replicó: « De ninguna manera morirán.
3,5 Es que Dios sabe muy bien que el día en que coman de él, se les abrirán a ustedes los ojos y serán como dioses y conocerán el bien y el mal.»
3,6 La mujer vio que el árbol era apetitoso, que atraía la vista y que era muy bueno para alcanzar la sabiduría. Tomó de su fruto y comió y se lo pasó en seguida a su marido, que andaba con ella, quien también lo comió.
3,7 Entonces se les abrieron los ojos y se dieron cuenta de que estaban desnudos, y se hicieron unos taparrabos cosiendo unas hojas de higuera.
3,8 Oyeron después los pasos de Yavé que se paseaba por el jardín, a la hora de la brisa de la tarde. El hombre y su mujer se escondieron, para que Dios no los viera, entre los árboles del jardín.
3,9 Yavé Dios llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde estás?»
3,10 Este contestó: «Oí tu voz en el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo, por eso me escondí.» Yavé replicó:
3,11 «¿Quién te ha hecho ver que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol que te prohibí»
3,12 El hombre respondió: «La mujer que me diste por compañera me dio del árbol y comí. »
3,13 Yavé dijo a la mujer: «¿Qué es lo que has hecho?», y la mujer respondió: «La serpiente me ha engañado y comí.»

La sentencia de Dios

3,14 Entonces Yavé Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho esto, maldita seas entre todas las bestias y entre todos los animales del campo. Andarás arrastrándote, y comerás tierra todos los días de tu vida.
3,15 Haré que haya enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya, ésta te pisará la cabeza mientras tú te abalanzarás sobre su talón.»
3,16 A la mujer le dijo:
«Multiplicaré tus sufrimientos en los embarazos. Con dolor darás a luz a tus hijos necesitarás de tu marido, y él te dominará.»
3,17 Al hombre le dijo: «Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que Yo te había prohibido comer: Maldita sea la tierra por tu culpa. Con fatiga sacarás de ella tu alimento por todos los días de tu vida.
3,18 Espinas y cardos te dará, y comerás la hierba del campo.
3,19 Con el sudor de tu frente comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste sacado. Porque eres polvo y al polvo volverás. »
3,20 El hombre llamó a su mujer «Eva» por ser la madre de todo viviente.
3,21 Yavé Dios hizo para el hombre y la mujer túnicas de piel y los vistió.
3,22 Después dijo: «Miren que el hombre ha venido a ser como unci de nosotros, pues se hizo juez de lo que es bueno y malo. No vaya ahora a alargar su mano y tome también del Arbol de la Vida. Pues al comer de este árbol vivirá para siempre.»
3,23 Por ello lo echó del jardín del Edén, para que trabajara la tierra de donde había sido formado.
3,24 Y habiendo expulsado al hombre, puso querubines, al oriente del jardín del Edén, y un remolino que disparaba rayos, para guardar el camino del Arbol de la Vida.

Cain y Abel

4,1 El hombre se unió a «Eva», su mujer, la cual quedó embarazada y dio a luz a Caín, pues decía: «Gracias a Yavé he podido tener un hijo.»
4,2 Después dio a luz al hermano de Caín, Abel. Abel fue pastor de ovejas y Caín labrador.
4,3 Pasado algún tiempo, Caín presentó a Yavé una ofrenda de los frutos de la tierra.
4,4 También Abel le hizo una ofrenda, sacrificando los primeros nacidos de sus rebaños y quemando su grasa.
4,5 A Yavé le agradó Abel y su ofrenda, mientras que le desagradó Caín y la suya. Caín entonces se enojó mucho Y su rostro se descompuso.
4,6 Yavé le dijo: «¿Por qué te enojas y vas con la cabeza agachada? Si tú obras bien, tendrás la cabeza levantada.
4,7 En cambio, si haces mal, el pecado está agazapado a las puertas de tu casa. El te acecha como fiera que te persigue, pero tú debes dominarlo.»
4,8 Caín dijo después a su hermano: «Vamos al campo.» Y cuando estuvieron en el campo, Caín se lanzó contra Abel y lo mató.
4,9 Yavé dijo a Caín: «¿Dónde está tu hermano Abel?» Y él respondió: « No lo sé; ¿soy acaso el guardián de mi hermano?»
4,10 Entonces Yavé le dijo: «¿Qué has hecho? Habla la sangre de tu hermano y desde la tierra grita hasta mí.
4,11 Por lo tanto, maldito serás, y vivirás lejos de este suelo fértil que se ha abierto para recibir la sangre de tu hermano, que tu mano derramó.
4,12 Cuando cultives la tierra, no te dará frutos. Andarás errante y vagabundo sobre la tierra. »
4,13 Caín dijo a Yavé: «Mi culpa es demasiado grande para soportarla.
4,14 Ya que tú me arrojas de esta tierra tendré que ocultarme de tu presencia y andar errante y fugitivo, vagando sobre la tierra, y cualquiera que me encuentre me matará.»
4,15 Yavé le dijo: «No será así. Si alguien te mata, yo te vengaré siete veces.» Y Yavé puso una señal a Caín para que no lo matara el que lo encontrara.
4,16 Caín salió de la presencia de Yavé y habitó en el país de Nod, al oriente del Edén. Los hijos de Caín. Set
4,17 Y Caín tuvo relaciones con su mujer, la cuál dio a luz un hijo que llamó Henoc. Construyó una ciudad y la llamó Henoc, del nombre de su hijo.
4,18 Con el tiempo a Henoc le nació un hijo, que llamó lrad. Irad fue padre de Mavael, Mavael padre de Matusael y éste de Lamec.
4,19 Lamec tuvo dos mujeres. Ada y Sella. Ada dio a luz a Jabel.
4,20 Este fue el padre de los que habitan en cabañas y cuidan rebaños.
4,21 Tuvo un hermano llamado Jubal; éste fue el padre de los que tocan la cítara y la flauta.
4,22 Sella, por su parte, dio a luz a TubalCaín; ése es el que forja toda clase de herramientas de cobre y de hierro. La hermana de TubalCaín se llamaba Nohema.
4,23 Dijo, pues, Lamec a sus mujeres Ada y Sella: «Escúchenme ustedes, mujeres de Lamec, pongan atención a mis palabras: yo he muerto a un hombre por la herida que me hizo y a un muchacho por un moretón que recibí.
4,24 Si Caín ha de ser vengado siete veces, Lamec ha de serio setenta y siete veces.»
4,25 Adán tuvo todavía relaciones con su mujer, la cual dio a luz un hijo a quien llamó Set pues decía: «Dios me ha concedido otro retoño en lugar de Abel, muerto por Caín.»
4,26 A Set también le nació un hijo, al que le puso el nombre de Enós; él fue el primero que invocó a Yavé por su nombre.

Descendencia de Adán

5,1 Esta es la descendencia de Adán. En el día en que Dios creó al hombre, a semejanza de Dios lo Creó.
5,2 Lo creó macho y hembra, los bendijo y les puso el nombre de Adán, es decir, Hombre.
5,3 Tenía Adán ciento treinta años de edad cuando tuvo un hijo a imagen y semejanza suya a quien llamó Set.
5,4 Después que le nació Set, Adán vivió ochocientos años y tuvo más hijos e hijas.
5,5 Con lo que toda la vida de Adán fue de novecientos treinta años y murió.
5,6 Tenía Set ciento cinco años cuando fue padre de Enós.
5,7 Set después que tuvo a Enós vivió ochocientos siete años y tuvo más hijos a hijas.
5,8 O sea, que Set murió a la edad de novecientos doce años.
5,9 Tenía Enós noventa años cuando fue padre de Cainán.
5,10 Después de que nació Cainán vivió ochocientos años y tuvo más hijos a hijas.
5,11 Enós, pues, tenía novecientos cinco años cuando murió.
5,12 Tenía Cainán setenta años cuando fue padre de Malael y, después de que nació Malael,
5,13 vivió Cainán ochocientos cuarenta años y tuvo más hijos e hijas.
5,14 Esto quiere decir que Cainán murió a los novecientos diez años.
5,15 Tenía Malael setenta y cinco años cuando fue padre de Jared y
5,16 despues de que nació Jared, vivió ochocientos treinta años y tuvo más hijos e hijas.
5,17 Malael dejó de existir a los ochocientos noventa y cinco años.
5,18 Tenía Jared ciento sesenta y dos años cuando fue padre de Henoc
5,19 Y vivió Jared después del nacimiento de Henoc ochocientos años y tuvo más hijos e hijas.
5,20 Jared expiró cuando cumplía novecientos sesenta y dos años.
5,21 Tenía Henoc sesenta y cinco años cuando fue padre de Matusalén.
5,22 Henoc anduvo con Dios y vivió después del nacimiento de Matusalén trescientos años y tuvo más hijos e hijas.
5,23 Con lo que toda la vida de Henoc fue de trescientos sesenta y cinco años.
5,24 Henoc anduvo con Dios y desapareció porque Dios se lo llevó.
5,25 Matusalén teníá ciento ochenta y dos años cuando fue padre de Lamec.
5,26 Y después que nació Lamec, Matusalén vivió setecientos ochenta y dos años y fue padre de más hijos e hijas.
5,27 Cuando Matusalén murió tenía novecientos sesenta y nueve años.
5,28 A la edad de ciento ochenta y dos años Lamec fue padre de un hijo
5,29 y le puso por nombre Noé, pues pensó: «Este nos servirá de consuelo en medio de nuestro trabajo y del cansancio de nuestras manos, debido a la tierra que maldijo Yavé.»
5,30 Vivió Lamec, después de que le nació Noé, quinientos noventa y cinco años, y fue padre de más hijos e hijas. Y cuando cumplía setecientos setenta y siete años, murió.

Hijos de Dios e hijas de los hombres

6,1 Cuando los hombres empezaron a multiplicarse sobre la tierra y les nacieron hijas,
6,2 los hijos de Dios se dieron cuenta de que las hijas de los hombres eran hermosas y tomaron por esposas de entre todas aquellas que les gustaron.
6,3 Entonces dijo Yavé: «No permanecerá para siempre mi espíritu en el hombre, porque no es más que carne; que sus días sean de ciento veinte años.»
6,4 En ese entonces había gigantes sobre la tierra, y también los hubo después, cuando los hijos de Dios se unieron a las hijas de los hombres y tuvieron hijos de ellas. Estos fueron los héroes de la antigüedad, hombres famosos.

El diluvio

6,5 Yavé vio que la maldad del hombre en la tierra era grande y que todos sus pensamientos tendían siempre al mal.
6,6 Se arrepintió, pues, de haber creado al hombre y, muy a su pesar, dijo:
6,7 «Exterminaré de la tierra a los hombres, que he creado, desde el hombre hasta los animales, los reptiles y las ayes del cielo; pues me pesa haberlos creado.»
6,8 Noé, sin embargo, se había ganado el cariño de Yavé,
6,9 Esta es la historic de Noé. Noé fue, en su tiempo, un hombre justo y que se portó bien en todo; Noé andaba con Dios.
6,10 Los hijos de Noé fueron: Sem, Cam y Jafet.
6,11 La tierra se corrompió a la vista de Dios y se llenó de violencia.
6,12 Viendo Dios que la tierra estaba corrompida, pues todos los mortales se habían descarriado en la tíerra,
6,13 dijo Dios a Noé: «He decidido acabar con todos los mortales, porque la tierra está llena de violencia por culpa de ellos. Por eso los voy a hacer desaparecer de la tierra.
6,14 Haz pare ti un arca de madera de ciprés; en el arca dispondrás celditas, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera.
6,15 Estas serán sus medidas: Longitud del arca, ciento cincuenta metros; ancho, veinticinco metros; alto, quince metros.
6,16 Al arca le pondrás un techo y le dejarás medio metro de entretecho, pondrás la puerta del area en un costado y harás un primer piso, un segundo y un tercero.
6,17 por mi parte, voy a mendar el diluvio, o sea, las aguas sobre la tierra, para acabar con todo ser que respira y vive bajo el cielo; todo cuanto exista en la tierra morirá,
6,18 Pero contigo voy a firmar mi pacto: Entrarás en el arca tú y tus hijos, tu esposa y las esposas de tus hijos contigo.
6,19 Meterás en el arca una pareja de todo ser viviente, o sea de todos los animales, para que puedan sobrevivir contigo. Tomarás macho y hembra.
6,20 De cada especie de pájaros, de animales, de ceda especie de los que se arrastran por el suelo entrarán contigo dos de ceda una para que puedan salvar su vida.
6,21 Tú mismo, además, procurate toda clase de alimentos y guárdalos, pues te servirán de comida a ti y a ellos.»
6,22 Hizo, pues, Noé lo que Yavé le había mandado.

7,1 Yavé dijo a Noé: «Entra en el Arca, tu y tu familia, pues tú eres el único justo que he encontrado en esta generación.
7,2 De todos los anima puros, tomarás siete parejas de cada especie: cada macho con su hembra. De los animates impuros, tomarás un macho con su hembra.
7,3 Del mismo modo, de las aves del cielo tomarás siete parejas: macho y hembra. Esto será con el fin de conservar las especies sobre la tierra.
7,4 Porque dentro de siete días haré llover sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches, y exterminaré a todos los seres que creé.»
7,5 Noé hizo todo lo que Yavé le había mandado.
7,6 Noé tenía seiscientos años cuando se produjo el diluvio que inundó la tierra.
7,7 Noé, pues, junto con su esposa, sus hijos y las esposas de sus hijos, entró en el Arca pare salvarse de las aguas del diluvio.
7,8 Animales puros e impuros, aves del cielo y reptiles de la tierra, entraron con Noé en el Arca.
7,9 Entraban de dos en dos, macho y hembra, como Dios lo había ordenado.
7,10 Luego, a los siete días, cómenzaron a caer sobre la tierra las aguas del diluvio.
7,11 A los seiscientos años de la vide de Noé, el día diecisiete del segundo mes del año, brotaron todos los manantiales del fondo del mar y las compuertas del cielo se abrieron.
7,12 Estuvo lloviendo sobre la tierra por cuarenta días y cuarenta noches.
7,13 Ese mismo día entró Noé en el arca con sus hijos Cam, Sem y Jafet, su esposa y nueras.
7,14 Y también entraron con ellos cada una de las especies de animales salvajes, de los otros animales, de los reptiles que se arrastran en el suelo, y de las aves; toda clase de pájaros y de insectos alados.
7,15 De todo ser que respira y vive entraron con Noé en el arca en fila de a dos.
7,16 Y los que entraban eran un macho y una hembra de cada especie que iban llegando según la orden de Dios.
7,17 Y Yavé cerró la puerta del Arca detrás de Noé. El diluvio cayó por espacio de cuarenta días sobre la tierra. Crecieron, pues, las aguas y elevaron el Arca muy alto sobre la tierra.
7,18 Las aguas crecieron mucho sobre a tierra; mientras tanto el arca flotaba sobre las aguas.
7,19 Subió el nivel de las aguas y crecieron mucho, muchísimo, sobre la tierra, y quedaron cubiertos los montes más altos que hay debajo del cielo.
7,20 Quince metros por encima subió el nivel de las aguas, quedando cubiertos los montes.
7,21 Murió todo ser mortal que se mueve sobre la tierra; aves, bestias, animales y todo lo que se mueve sobre la tierra. Y toda la humanidad.
7,22 Todo ser vivo qua existia sobre la tierra murio.
7,23 Así, perecieron todos los vivientes que había sobre la tierra, desde el hombre hasta los animales, los reptiles y las aves del cielo. Todos fueron borrados de la superficie de la tierra. Sólo sobrevivieron Noé y los que estaban con él en el Arca
7,24 Las aguas inundaron la tierra por espacio de ciento cincuenta días.

8,1 Y Dios se acordó de Noé y de todas las fieras salvajes y de los otros animales que estaban con él en el arca.
8,2 Los manantiales que brotaban desde el fondo del mar y las compuertas del cielo, que estaban abiertas, se cerraron, y la lluvia cesó de caer sobre la tierra.
8,3 Las aguas iban bajando en la superficie de la tierra: Comenzaron a bajar al cabo de ciento cincuenta días.
8,4 El día diecisiete del séptimo mes, el Arca descansó sobre los montes de Ararat.
8,5 Y las aguas siguieron bajando hasta el mes décimo, hasta que el día primero de este mes aparecieron las cumbres de los montes.
8,6 Después de cuarenta días, Noé abrió la ventana que había hecho en el Arca
8,7 y soltó al cuervo, el cual revoloteaba sobre las aguas, yendo y viniendo, hasta que se evaporaron las aguas de la tierra.
8,8 Después, Noé soltó a la paloma, para ver si las aguas habían bajado en la superficie de la tierra.
8,9 La paloma, no encontrando dónde posarse, volvió al Arca, pues todavía las aguas cubrían toda la superficie de la tierra. Noé alargó la mano, tomó la paloma y la hizo entrar en el Arca.
8,10 Esperó siete días más y de nuevo soltó a la paloma fuera del Arca.
8,11 La paloma volvió al atardecer, trayendo en su pico una rama verde de olivo. Así, Noé se dio cuenta que las aguas habían bajado en la superficie de la tierra.
8,12 Aún esperó otros siete días más y soltó a la paloma, que ya no volvió más al Arca.
8,13 Noé retiró la cubierta del Arca, miró y vio que la superficie del suelo estaba seca.
8,14 El día veintisiete del segundo mes del año seiscientos uno de la vida de Noé quedó seca la tierra.
8,15 Entonces Dios habló de esta manera a Noé:
8,16 «Sal del arca, tú y tu esposa, tus hijos y tus nueras.
8,17 Saca también contigo a todos los seres vivientes que tienes dentro, de cualquier especie, ya sean aves, animales o reptiles que se arrastran por el suelo; que pululen, llenen la tierra y se multipliquen.»
8,18 Salió, pues, Noé y con él sus hijos su esposa y sus nueras.
8,19 Todos los animales salvajes y domésticos, todas las aves y todos los reptiles que se arrastraban sobre la tierra salieron por familias del arca.
8,20 Noé construyó un altar a Yavé y, tomando de todos los animales puros y de todas las aves puras; ofreció sacrificios en el altar.
8,21 Al aspirar el agradable aroma, Yavé decidió: «Nunca más maldeciré la tierra por culpa del hombre, pues veo que desde su infancia está inclinado al mal. Ni volveré más a castigar a todo ser viviente como acabo de hacerlo.»
8,22 Mientras dure la tierra, habrá siembra y cosecha, pues nunca cesarán ni el frío ni el calor, ni el verano o el invierno ni los días o las noches.

El orden nuevo del mundo

9,1 Después bendijo Dios a Noé, y a sus hijos con estas palabras: «Crezcan, multiplíquense y pueblen la tierra
9,2 Que teman y tiemblen ante ustedes todos los animales de la tierra y todas las aves del cielo. Pongo a su disposición cuanto se mueve sobre la tierra y todos los peces del mar.
9,3 Y todo lo que tlene movimiento y vida les servirá de alimento; todas estas cosas les servirán de alimento, así como las legumbres y las hierbas.
9,4 Lo único que no deben comer es la carne con su alma, es decir; con su sangre.
9,5 Pero también reclamaré la sangre de ustedes como si fuera su alma. Pediré cuenta de ellas a cualquier animal o a cualquier hombre; quienquiera que sea, deberá responder de la sangre del hombre, hermano suyo.
9,6 Cualquiera que derrame sangre humana, su sangre será derramada, porque Dios creó al hombre a imagen suya.
9,7 Ustedes, pues, crezcan y multiplíquense, dispérsense sobre la tierra y domínenla.»
9,8 Dios dijo a Noé y a sus hijos:
9,9 «Ahora quiero comprometerme con ustedes, con sus descendientes después de ustedes
9,10 y con todos los seres vivientes que estén con ustedes, aves, animales domésticos, fieras salvajes, en una palabra, con todas las bestias de la tierra que hen salido del arca.
9,11 El compromiso que contraigo con ustedes es que, en adelante, ningún ser viviente morirá con agua de diluvio ni habrá nunca más diluvio que destruya la tierra.»
9,12 Y Dios les dijo: «Esta es la señal de la alianza que yo contraigo para siempre con ustedes y con todo animal viviente que esta con ustedes para siempre en adelante:
9,13 Pongo mi arco en las nubes para que sea una señal de mi alianza con toda la tierra.
9,14 Cuando yo cubra de nubes la tierra y aparezca el arco en las nubes
9,15 yo me acordaré de mi alianza con ustedes y con toda alma que vive en una carne, y no habrá más aguas diluviales para acabar toda carne.
9,16 Pues el arco estará en las nubes; yo al verlo me acordaré de la alianza perpetua entre Dios y todo ser animado que vive en una carne.»
9,17 Y dijo Dios a Noé: «Esta es la señal de la alianza que yo he contraído con todo ser que pise la tierra.»

Los hijos de Noé

9,18 Los hijos de Noé que salieron del Arca eran: Sem, Cam y Jafet; Cam es el padre de Canaán.
9,19 Estos tres son los hijos de Noé, y de éstos se propagó todo el género humano sobre la tierra.
9,20 Noé, que era labrador, comenzó a trabajar la tierra y plantó una viñá.
9,21 Habiendo tomado mucho vino, se embriagó y quedó sin ropas dentro de su tienda de campaña.
9,22 Cam, padre de Cahaán, vio que su padre estaba desnudo y fue a decírselo a sus dos hermanos que estaban fuera.
9,23 Sem y Jafet, en cambio, tomaron un manto, se lo echaron al hombro y, caminando de espaldas, entraron a tapar a su padre. Como habían entrado mirando para adelante, no vieron a su padre, que estaba desnudo.
9,24 Cuando despertó Noé de su embriaguez supo lo que había hecho con él su hijo menor, y dijo:
9,25 «Maldito sea Canaán. Que sea esclavo de los esclavos de sus hermanos.
9,26 Bendito sea Yavé, Dios de Sem, y sea Canaán esclavo suyo.
9,27 Que Dios agrande a Jafet y habite en las tiendas de Sem y sea Canaán esclavo de ellos.»
9,28 Vivió Noé después del diluvio trescientos cincuenta años.
9,29 Así todos los días que vivió fueron de novecientos cincuenta años.

Mapa de los pueblos

10.1 Estos son los hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet, y éstos son los hijos que les nacieron después del diluvio:
10.2 Los hijos de Jafet: Gomer, Magog, Madai, Javán, Tubal, Mosoc y Tiras.
10.3 Hijos de Gomer. Ascenez, Rifat y Togorma.
10.4 Hijos de Javán: Elise, Tarsis, Quittim y Rodanim.
10.5 Estos se desparramaron y poblaron las islas de las naciones y sus diversas regiones, cada cual según su propia lengua, familia y nación.
10.6 Los hijos de Cam: Cus, Misraim, Fut y Canaán.
10.7 Hijos de Cus: Sabá, Hevila, Sabata, Regmá y Sabataca. Hijos de Regmá: Sabá y Dadán.
10.8 Cus es el padre de Nemrod, quien fue el primero en ejercer el poder sobre la tierra.
10.9 Fue un valiente cazador a los ojos de Yavé y por esto suele decirse: «Bravo cazador delante de Yavé como Nemrod.»
10.10 El principio de su reino fue Babilonia y Arac, Aced y Calane, ciudades todas de Senaar.
10.11 De aquella tierra salió para Asur, donde edificó Nínive, RejobotIr, Calaj
10.12 y Rese, entre Nínive y Calaj (aquélla es la Gran ciudad).
10.13 Misraim fue padre de los luditas, anamitas, lehabitas y naftujitas;
10.14 también de los de Patros, de Kasluj y de Caftor, de donde salieron los filisteos.
10.15 Canaán también tuvo hijos: Sidón su primogénito, al heteo,
10.16 al jebuseo, al amorreo, al gergeseo,
10.17 el heveo, al araceo, al sineo,
10.18 al aradio, al samareo y al amateo. Luego se dispersaron las familias de los cananeos,
10.19 cuyos límites iban desde Sidón, en dirección de Guerar hasta Gaza; y en dirección de Sodoma, Gomorra, Adman y Seboyim, hasta Lesa.
10.20 Estos son los hijos de Cam, según sus familias y lenguas, por sus territorios y naciones respectivas.
10.21 También le nacieron hijos a Sem, padre de todos los hijos de Eber, y hermano mayor de Jafet
10.22 Los hijos de Sem son: Elam, Asur, Arfaxad, Lud y Aram.
10.23 Hijos de Aram: Us, Jul, Guéter y Más.
10.24 Arfadax fue padre de Selaj y éste de Eber.
10.25 Eber fue padre de dos hijos: uno llamado Peleg, porque en su tiempo fue dividida la tierra. El otro se llamó Jectán.
10.26 Jectán fue padre de Elmodad, Salef, Asarmot, Jaré,
10.27 Aduram, Uzal, Decla,
10.28 Ebal, Abimael, Saba,
10.29 Ofir, Hevila y Jobob.
10.30 Y los dominios de éste fueron desde Mesa caminando hasta Sefar, monte que está al oriente.
10.31 Estos son los hijos de Sem, según sus familias, lenguas, países y naciones propias.
10.32 Estas son las familias de Noé repartidas en sus pueblos y naciones y, a partir de ellos, se dispersaron los pueblos por la tierra después del diluvio.

La torre de Babel

11.1 Todo el mundo tenía un mismo idioma y usaba las mismas expresiones.
11.2 Al extenderse la humanidad, desde Oriente, encontraron una llanura en la región de Sinear, y allí se establecieron.
11.3 Entonces se dijeron unos a otros: «Vamos a hacer ladrillos y cocerlos al fuego.» El ladrillo les servía de piedra y el alquitrán de mezcla.
11.4 Después dijeron: «Construyamos una ciudad con una torre que llegue hasta el cielo; así nos haremos famosos y no andaremos desparramados por el mundo.»
11.5 Yavé bajó para ver la ciudad y la torre que los hombres estaban levantando
11.6 y dijo: «Veo que todos forman un mismo pueblo y hablan una misma lengua, siendo esto el principio de su obra. Ahora nada les impedirá que consigan todo to que se propongan.
11.7 Pues bien, bajemos y una vez allí confundamos su lenguaje de modo que no se entiendan los unos a los otros.»
11.8 Así Yavé los dispersó sobre la superficie de la tierra y dejaron de construir la ciudad.
11.9 Por eso se llamó Babel, porque allí Yavé confundió el lenguaje de todos los habitantes de la tierra.
11.10 Esta es la descendencia de Sem:
Cuando Sem cumplió cien años fue padre de Arfaxad, dos años después del diluvio.
11.11 Después del nacimiento de éste vivió cuatrocientos años y tuvo más hijos a hijas.
11.12 Cuando Arfaxad tenía treinta y cinco años fue padre de Shela.
11.13 Después del nacimiento de éste, Arfaxad vivió cuatrocientos tres años y tuvo más hijos a hijas.
11.14 Cuando Shela cumplió treinta años, fue padre de Eber.
11.15 Después del nacimiento de éste, Shela vivió cuatrocientos tres años y tuvo más hijos a hijas.
11.16 Cuando Eber tuvo treinta y cuatro años fue padre de Peleg.
11.17 Después del nacimiento de Peleg, Eber vivió cuatrocientos treinta años y tuvo más hijos a hijas.
11.18 Cuando Peleg cumplió treinta años fue padre de Reu.
11.19 Después del nacimiento de éste, Peleg vivió doscientos nueve años y tuvo más hijos a hijas.
11.20 Cuando Reu tenía treinta y dos años fue padre de Serug.
11.21 Después del nacimiento de éste, Reu vivió doscientos siete años y tuvo más hijos a hijas.
11.22 Cuando Serug cumplió treinta años fue padre de Najor.
11.23 Después del nacimiento de éste, Serug vivió doscientos años y tuvo más hijos a hijas.
11.24 Cuando Major cumplió veintinueve años fue padre de Terá.
11.25 Después del nacimiento de éste, Najor vivió ciento diecinueve años y tuvo más hijos e hijas.
11.26 Cuando Terá tenía setenta años fue padre de Abram, de Najor y de Harán.
11.27 Esta es la descendencia de Terá: Terá fue padre de Abram, de Najor y de Harán.
11.28 Harán fue padre de Lot Harán murió antes que su padre, Terá, en su país natal, Ur de Caldea.
11.29 Abram y Najor se casaron: la esposa de Abram se llamaba Saray; la de Najor se llamaba Milcá hija de Harán, que era padre de Milcá y de Jisca.
11.30 Pero Saray era estéril y no tenía hijos.
11.31 Terá tomó consigo a su hijo Abram, a su nieto Lot, hijo de Harán, y a su nuera Saray, esposa de Abram, y los sacó de Ur de Caldea para llevarlos al país de Canaán. Pero una vez llegados a Jarán se establecieron ahí.
11.32 Terá vivió doscientos cinco años, y murió en Jarán.

SEGUNDA PARTE DEL GENESIS.

LOS PRIMEROS PADRES DEL PUEBLO DE DIOS

Dios llama a Abraham

12,1 Yavé dijo a Abram: «Deja tu país, a los de tu raza y a la familia de tu padre, y anda a la tierra que yo te mostraré.
12,2 Haré de ti una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre, y tú serás una bendición.
12,3 Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. En ti serán benditas todas las razas de la tierra.»
12,4 Partió, pues, Abram, como se lo había dicho Yavé, y junto con él se fue también Lot
Abram tenía setenta y cinco años cuando salió de Jarán.
12,5 Abram tomó a Saray, su esposa, y a Lot, hijo de su hermano, con toda la fortuna que había reunido y el personal que había adquirido en Jarán, y salieron para dirigirse a Canaán.
12,6 Entraron en Canaán, y Abram atravesó el país hasta el lugar sagrado de Siquem, el Arbol de Moré. Los cananeos estaban entonces en el país.
12,7 Yavé se apareció a Abram y le dijo: «Esta tierra se la daré a tu descendencia.» Entonces Abram edifició un altar a Yavé, que se le había aparecido.
12,8 Desde allí pasó a la montana, al oriente de Betel, y desplegó su tienda de campaña entre Betel, al occidente, y Hay, al oriente. Allí también edificó un altar a Yavé e invocó su Nombre.
12,9 Luego, Abram avanzó por etapas hacia el país de Negueb.
12,10 En el país hubo hambre, y Abram bajó a Egipto a pasar allí un tiempo, pues el hambre abrumaba el país.
12,11 Estando ya próximos a entrar en Egipto, dijo a su esposa, Saray: «Mira, yo sé que eres una mujer hermosa.
12,12 Los egipcios, en cuanto te vean, dirán: Es su mujer; me matarán, y a ti te llevarán.
12,13 Di, pues, que eres mi hermana para que me traten bien en consideración a ti, y yo viva gracias a ti.»
12,14 Efectivamente, cuando Abram entró en Egipto, los egipcios vieron que la mujer era muy hermosa.
12,15 Después que la vieron los oficiales de Faraón, le hablaron a éste muy bien de ella, por eso Saray fue conducida al palacio de Faraón.
12,16 Faraón, debido a ella, trató bien a Abram, quien recibió ovejas, vacas, burros, siervos y camellos.
12,17 Pero a causa de Saray, esposa de Abram, Yavé castigó a Faraón y su gente con grandes plagas.
12,18 Entonces Faraón llamó a Abram y le dijo: «¿Qué es lo que has hecho conmigo? ¿Por qué no me dijiste que era tu esposa,
12,19 sino que, más bien, me la presentaste como tu hermana? Por eso, yo la hice mi mujer. Ahora, pues, ahí tienes a tu esposa, tómala y vete.»
12,20 Y Faraón ordenó a unos cuantos hombres que lo despidieran a él, a su mujer y todo lo suyo.

13,1 Salío Abram de Egipto con su esposa y todo lo que tenía, subiendo al Negueb.
13,2 Y con él también iba Lot. Abram tenía entonces muchos animales, plata y oro.
13,3 Caminando de trecho en trecho se dirigió desde el Negueb hasta Betel,
13,4 llegando al lugar donde primero había levantado su tienda, entre Betel y Hay, en el sitio del altar que antes había hecho y donde había invocado el Nombre de Yavé.

Separación de Abraham y Lot

13,5 Lot, que iba con Abram, también tenía ovejas, vacas y tiendas.
13,6 La tierra ya no les permitía vivir juntos, porque sus rebaños eran muy grandes.
13,7 Hubo una pelea entre los pastores del rebaño de Abram y los de Lot
13,8 Así, pues, Abram le dijo a Lot: «Mira, es mejor que no haya peleas entre nosotros, ni entre mis pastores y tus pastores, puesto que somos hermanos.
13,9 ¿No tienes todo el país por delante? Pues bien, apártate de mi lado. Si tu vas por la izquierda, yo me iré por la derecha. Y si tú te vas por la derecha, yo tomaré la izquierda.»
13,10 Lot miró y vio toda la llanura del Jordán que era totalmente de regadío. Pues antes de que Yavé destruyera Sodoma y Gomorra, era como un jardín de Yavé, como Egipto hasta llegar a Soar.
13,11 Lot eligió pare sí toda esta parte y se trasladó al oriente.
Así se separaron el uno del otro.
13,12 Abram se estableció en Canaán, y Lot en las ciudades del valle, llevando sus tiendas desde allí hasta Sodoma.
13,13 Los habitantes de Sodoma eran grandes pecadores ante Yavé.
13,14 Yavé dijo a Abram, después que Lot se separó de él: «Levanta tus ojos y mira desde el lugar en donde estás, hacia el norte, el sur, el oriente y el poniente.
13,15 Pues bien, toda la tierra que ves, te la voy a dar para siempre, a ti y a toda tu descendencia.
13,16 Multiplicaré tu descendencia como el polvo de la tierra, de tal manera que si se pudiera contar el polvo de la tierra, también se podría contar tu descendencia.
13,17 Levántate y recorre el país a lo largo y a lo ancho, porque te lo voy a dar a ti.»
13,18 Y Abram vino a establecerse con sus tiendas de campaña junto al Arbol de Mambré, cerca de Hebrón. Allí edificó un altar a Yavé.

14,1 Y sucedió por aquel tiempo que Amrafel, rey de Senaar, y Arioc, rey del Ponto, y Codorlamor, rey de los elamitas, y Tadal, rey de Naciones,
14,2 declararon la guerra a Bara, rey de Sodoma; Bersa, rey de Gomorra; Sineab, rey de Adama; Semeber, rey de Seboim, y el rey de Bala, o sea Soar.
14,3 Estos se reunieron en el valle de Sidim, que es ahora el Mar Salado.
14,4 Porque habiendo estado doce años sirviendo a Codorlamor, el año decimotercero decidieron rebelarse.
14,5 Por eso el año decimocuarto vino éste junto con los reyes que estaban de su parte.
Derrotaron a los rapaítas en Astarotcamaim, a los zuzitas en Ham, a los emitas en Save Cariataim
14,6 y a los horeos en los cerros de Seir, haste los Campos de Farán, que está cerca del desierto.
14,7 Y dando la vuelta llegaron hasta la fuente de Misfat, o sea Cadés, y arrasaron todo el país de los amalecitas y de los amorreos que vivían en Asasontamar.
14,8 Salieron entonces los reyes de Sodoma, Gomorra, Adama, Seboim y también el rey de Bala o Soar, y se dispusieron en orden de batalla contra ellos en el valle de Sidim,
14,9 o sea contra Codorlamor, rey de los elamitas; Tadal, rey de Naciones; Amrafel, rey de Senaar, y Arioc, rey del Ponto: cuatro reyes contra cinco.
14,10 Como el valle de Sidim estaba lleno de pozos de asfalto, al huir los reyes de Sodoma y Gomorra cayeron en los pozos y los que escaparon huyeron pare el monte.
14,11 Los vencedores se adueñaron de las riquezas y las reserves de alimentos de Sodoma y Gomorra y se marcharon.
14,12 Se llevaron también con ellos a Lot, hijo del hermano de Abram, con todo lo que tenía, pues vivía en Sodoma.
14,13 Uno de los que escaparon vino a avisar a Abram el hebreo, que vivía en el valle de Mambré el amorreo, hermano de Escol y de Aner, aliados de Abram.

Abraham y Melquisedec

14,14 Cuando Abram tuvo noticia de que los cuatro jefes habían Ilevado prisionero a su hermano Lot, escogió trescientos dieciocho de sus hombres que se habían criado en su casa y los persiguió hasta la ciudad de Dan.
14,15 Con sus hombres cayó de noche sobre ellos, los derrotó y persiguió hasta Jobá, al norte de Damasco,
14,16 recuperó el botín y también a su hermano Lot con sus pertenencias, a las mujeres y al resto de la gente.
14,17 Cuando Abram venía de vuelta, después dé derrotar a Codorlamor y sus aliados, les salió al encuentro el rey de Sodoma, en el valle de Save (que es ahora el valle del Rey).
14,18 Entonces Melquisedec, rey de Salem, trajo pan y vino, pues era sacerdote del «Dios Altísimo».
14,19 Melquisedec bendijo a Abram, diciendo: «Abram, bendito seas del Dios Altísimo, Creador del cielo y de la tierra.
14,20 Y bendito sea el Dios Altísimo, porque puso a tus enemigos en tus manos.» Y Abram le dio la décima parte de todo lo que llevaba.
14,21 Luego el rey de Sodoma dijo a Abram: «Devuélveme las personas que has liberado y quédate con sus pertenencias.»
14,22 Abram le respondió: «Levanto mi mano hacia Yavé, creador del cielo y de la tierra, el Dios Altísimo,
14,23 para jurar que no tomaré una hebra de hilo ni el cordón de un zapato ni cosa alguna que te pertenezca. Así tú no podrás andar después diciendo: Abram se hizo rico a costa mía.
14,24 No quiero nada para mí, fuera de lo necesario para la manutención de mis hombres. En cuanto a mis aliados Aner, Escol y Mambré, que ellos mismos tomen su parte.

Alianza de Dios con Abraham

15,1 Después de estos hechos, Yavé dirigió su palabra a Abram, en una visión: «No temas, yo soy tu protector, tu recompensa será muy grande.»
15,2 Abram respondió: «Señor Yavé, ¿qué me vas a dar? Yo voy a morir sin hijos, y mis pertenencias pasarán a Eliezer de Damasco.
15,3 Ya que no me diste descendencia, tendré por heredero a uno de mis sirvientes.»
15,4 Entonces Yavé volvió a hablarle a Abram, diciendo: «Tu heredero no será Eliezer, sino un hijo tuyo nacido de tu sangre.»
15,5 Yavé lo sacó fuera y le dijo: «Mira al cielo y, si puedes, cuenta las estrellas; pues bien, así serán tus descendientes.
15,6 Y creyó Abram a Yavé, el que lo tuvo en adelante por un hombre justo.
15,7 Yavé le dijo: «Yo soy Yavé que te sacó de Ur de los caldeos para entregarte esta tierra en propiedad:»
15,8 Abram le preguntó: «Señor, ¿en qué conoceré yo que será mía?»
15,9 Le contestó: «Tráeme una ternera, una cabra y un carnero, todos de tres años, una paloma y una tórtola.»
15,10 Y tomando él los animales, los partió por mitad y puso una mitad frente a la otra. Las aves no las partió.
15,11 Las aves rapaces revoloteaban sobre los cadáveres, pero Abram las ahuyentaba.
15,12 Cuando el sol estaba a punto de ponerse, Abram cayó en un profundo sueño y se apoderó de él un terror y una gran oscuridad.
15,13 Entonces Yavé le dijo: «Debes saber desde ahora que tus descendientes serán forasteros en una tierra que no es suya. Los esclavizarán y los explotarán durante cuatrocientos años.
15,14 Pero yo vendré a juzgar a la nación que los tenga sometidos y luego saldrán cargados de riquezas.
15,15 Entre, tanto, tú te reunirás en paz con tus padres, terminando tus días en una vejez dichosa.
15,16 Tus descendientes de la cuarta generación volverán a esta tierra que no te puedo entregar ahora, porque los amorreos no han merecido todavía que yo se la quite.»
15,17 Cuando el sol ya se había puesto y estaba todo oscuro, algo como un calentador humeante y una antorcha encendida pasaron por medio de aquellos animales partidos.
15,18 Aquel día Yavé firmó una alianza con Abram diciendo: «A tu descendencia daré esta tierra desde el torrente de Egipto, al sur, hasta el gran río Eufrates, al norte.
15,19 El país de los cineos, los ceniceos y los edumeos,
15,20 los heteos, los fereceos, y también los refaítas,
15,21 los amorreos y los cananeos, los jergeseos y los jebuseos.»

Nacimiento de Ismael

16,1 Saray, esposa de Abram, no le había dado hijos, pero tenía una esclava egipcia, que se llamaba Agar.
16,2 Y dijo Saray a Abram: «Ya qué Yavé me ha hecho estéril, toma a mi esclava por mujer a ver si por medio de ella tendré algún hijo.» Abram hizo caso de las palabras de su esposa.
16,3 Y cuando llevaban diez años viviendo en Canaán, tomó Saray a su esclava Agar y se la dio por mujer a su esposo,
16,4 el que la recibió como tal, quedando embarazada.
Al notarse Agar en ese estado, comenzó a despreciar a su señora,
16,5 la cual dijo a Abram: «La ofensa que me hace recae sobre ti. Soy yo quien te di a mi esclava por mujer, y cuando se ve embarazada me trata con desprecio. Juzgue Yavé entre nosotros.»
16,6 Abram le contestó: «Ahí tienes a tu esclava, haz con ella como mejor te parezca.» Y como Saray la maltratara, ella huyó.
16,7 La encontró el Angel de Yavé junto a una fuente de agua en el desierto (la fuente que hay en el camino de Sur),
16,8 y le dijo: «Agar, esclava de Saray, ¿de dónde vienes tú y adónde vas?»
16,9 Ella contestó: «Vengo huyendo lejos de mi señora Saray.» El Angel replicó: «Vuélvete, donde tu señora y ponte a sus órdenes con humildad.»
16,10 El Angel de Yavé declaró: «Yo multiplicaré en tal forma tu descendencia, que por su gran cantidad no podrá contarse.
16,11 Mira que estás embarazada y darás a luz un hijo al que pondrás por nombre Ismael, porque Yavé ha oído tu aflicción.
16,12 Este será un hombre feroz, que se levantará él contra todos y todos contra él y alzará su tienda al frente de la de sus hermanos.»
16,13 Agar invocó así el Nombre de Yavé que le hablaba: «¡Oh Yavé!, tú eres el Dios que ve, el que me ha escuchado en mi aflicción. Porque es cierto, agregó, que he visto yo aquí las huellas de Aquel que me ve.»
16,14 Por eso llamó aquel pozo «pozo de LajayRoi» y está entre Cadés y Bered.
16,15 Agar dio a luz un hijo y Abram llamó Ismael al hijo que Agar le había dado.
16,16 Abram tenía ochenta y seis años cuando Agar le dio su hijo Ismael.

Abram pasa a ser Abraham

17,1 Cuando Abram tenía noventa y nueve años, se le apareció Yavé y le dijo. «Yo soy el Dios de las Alturas, anda en mi presencia y trata de ser perfecto.
17,2 Y yo confirmaré mi alianza entre ti y yo y te multiplicaré más y más.»
17,3 Cayó Abram con la cara en tierra, y Dios le habló así:
17,4 «Esta es mi alianza que yo voy a hacer contigo: tú serás el padre de muchas naciones.
17,5 No te llamarás más Abram, sino Abraham: porque te tengo destinado a ser padre de muchas naciones.
17,6 Yo te haré crecer hasta lo sumo,
17,7 pueblos y reyes saldrán de ti, de generación en generación, para siempre en adelante: Yo seré el Dios tuyo y, después de ti, de tu descendencia.
17,8 Yo te daré a ti y a tu posteridad la tierra en que andas como peregrino, toda la tierra de Canaán en posesión perpetua y seré el Dios de los tuyos.»

La circuncisión

17,9 Dijo Dios a Abraham: «Guarda, pues, mi Alianza, tú y tus descendientes, de generacion en generación.
17,10 Esta es mi Alianza que deberán guardar tú y tu raza después de ti. Todo varón entre ustedes será circuncidado.
17,11 Ustedes cortarán el prepucio y ésta será la señal de la alianza entre mí y ustedes.
17,12 Con el correr del tiempo, ustedes harán circuncidar a todos los varones, a la edad de ocho días, tanto a los de su familia como a los extranjeros de otra raza comprados para ser esclavos. A unos y a otros hay que circuncidarlos.
17,13 Todos tendránen su carne el signo de mi Alianza, que es una Alianza perpetua.
17,14 El no circunciso, el varón al que no le hayan cortado el prepucio, será borrado de entre los suyos por haber roto mi Alianza.»
17,15 Dijo Dios a Abraham: «A Saray, tu esposa, ya no la llamarás Saray, sino Sara. Yo la bendeciré y te daré de ella un hijo.
17,16 La bendeciré de tal manera, que pueblos y reyes saldrán de ella.»
17,17 Abraham, agachándose, tocó la tierra con su cara y se puso a reír, pues pensaba. ¿A un hombre de cien años le nacerá un hijo? ¿Y Sara a sus noventa años va a dar a luz?»
17,18 Y dijo a Dios: «Si al menos aceptaras a Ismael como tal.»
17,19 Pero Dios le respondió: «De ninguna manera, pues va a ser Sara, tu esposa, quien te dará un hijo y le pondrás por nombre Isaac. Con él firmaré mi pacto. Haré una alianza eterna con él y con su descendencia después de él.
17,20 En cuanto a Ismael, también te he escuchado: yo lo bendeciré y le daré una descendencia muy grande y muy numerosa, será padre de doce príncipes y haré de él un gran pueblo.
17,21 Pero el pacto mío yo lo voy a hacer con Isaac, que Sara te dará a luz por este tiempo, el año que viene.»
17,22 Así terminó Dios de hablar con Abraham y se alejó.
17,23 Tomó entonces Abraham a su h5o Ismael, a todos los nacidos en su casa y a todos los que había comprado; en una palabra, a todos los varones que había en la familia y los circuncidó ese mismo día, como Dios le había mandado.
17,24 Abraham tenía noventa y nueve años cuando se circuncidó.
17,25 Ismael tenía trece años cumplidos cuando fue circuncidado.
17,26 En el mismo día fueron circuncidados Abraham y su hijo Ismael.
17,27 Y todos los varones de su casa, tanto los nacidos en ella como los esclavos comprados a algún extranjero, fueron igualmente circuncidados.

Yavé visita a Abraham

18,1 Yavé se presentó a Abraham junto a los árboles de Mambré mientras estaba sentado a la entrada de su tienda de campaña, a la hora más calurosa del día.
18,2 Abraham miró y vio que tres hombres estaban parados cerca de él.
18,3 Inmediatamente corrió hacia ellos y se postró en tierra diciendo: «Señor mío, si me haces el favor, te ruego no pases a mi lado sin detenerte.
18,4 Les haré traer un poco de agua para que se laven los pies y reposen, a la sombra de estos árboles.
18,5 En seguida les serviré pan para que recuperen sus energías antes de proseguir su viaje; pues creo que para esto pasaron ustedes por mi casa.» Ellos respondieron: «Haz como has dicho.»
18,6 Abraham fue rápidamente a la habitación de Sara y dijo: «Toma luego tres medidas de harina, amásala y haz tortas.»
18,7 Luego él mismo fue al potrero, tomó un ternero tierno y bueno y se lo entregó a un muchacho para que lo preparara inmediatamente.
18,8 Después tomo mantequilla leche y el ternero ya preparado y se lo presentó a ellos. El se quedó de pie junto a ellos, bajo el árbol, mientras comían.
18,9 Ellos le preguntaron: «¿Dónde está Sara, tu esposa?» El les respondió: «Está dentro de la carpa.»
18,10 El otro prosiguió diciendo: «Dentro de un año volveré aquí. Para, entonces, Sara, tu mujer, tendrá un hijo.»
Sara escuchaba a la entrada de la tienda detrás del que hablaba.
18,11 Ella y Abraham eran ancianos y ella ya no tenía lo que le pasa ordinariamente a las mujeres.
18,12 Sara se rió, mientras pensaba: «Después de haber envejecido, ¿conoceré el placer con mi marido que es tan viejo?»
18,13 Pero Yavé dijo a Abraham: «¿Por qué se ha reído Sara? ¿Por qué ha dicho: Y justamente, ahora que soy vieja, voy a dar a luz?
18,14 ¿Hay algo imposible para Yavé? Pues bien, volveré a visitarte dentro de un año y Sara tendrá un hijo.»
18,15 Ella trató de defenderse; pues tuvo miedo, diciendo: «Yo no me he reído.» Pero El le dijo: «Sí, te reíste.»

Abraham ruega por Sodoma

18,16 Luego que se levantaron, los hombres se marcharon en dirección de Sodoma, y Abraham los acompañaba para indicarles el camino.
18,17 Yavése preguntó: «¿No le comunicaré a Abraham lo que voy a hacer,
18,18 siendo que me he fijado en Abraham para que salga de él una nación grande y poderosa y para que por su intermedió reciban bendiciones todos los pueblos de la tierra?
18,19 Pues lo he escogido para que ordene a sus hijos y a los suyos que después de su muerte guarden el camino de Yavé y vivan según la justicia haciendo el bien. Yavé cumplirá con Abraham todo lo que le ha prometido.»
18,20 Entonces Yavé le dijo: «Las quejas contra Sodoma y Gomorra son enormes; ¡qué grande es su pecado!
18,21 Voy a visitarlos, y comprobaré si han actuado o no según el rumor que ha llegado hasta mí. Si no es así, lo sabré.»
18,22 Partieron de allí los hombres que lo acompañaban y se fueron hacia Sodoma, mientras Yavé se quedaba de pie ante Abraham.
18,23 Este se acercó y le dijo: «¿Es cierto que vas a exterminar al justo junto con el malvado?
18,24 A lo mejor existen cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿es cierto que vas a acabar con todos ellos y no perdonarás el lugar en atención a los cincuenta justos que puede haber allí?
18,25 ¡Sé que tú estás lejos de proceder así, o sea, de permitir que el bueno sea tratado igual que el malo! ¿O es que el juez de toda la tierra no aceptará lo que es justo?»
18,26 Yavé dijo: «Si encuentro cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo el lugar en atención a ellos.»
18,27 Abraham contestó: «Sé que a lo mejor es un atrevimiento hablar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza,
18,28 pero si para los cincuenta justos faltaran cinco, ¿destruirás la ciudad por los cinco que faltan?»
Yavé dijo: «No la destruiré si hay cuarenta y cinco hombres justos»
18,29 Abraham volvió a insistir: «¿Y si solo se encontraran allí cuarenta justos?» Yavé contestó: «No lo haré en atención a esos cuarenta.»
18,30 Abraham insistió de nuevo: «No se enoje, mi Señor, si vuelvo a insistir, ¿y si no hubiera allí más que treinta justos?» Yavé contestó «No lo haré si encuentro allí treinta justos.»
18,31 Abraham continuó: «Sé que es una osadía de mi parte hablar asi a mi Señor; pero, ¿y si se encuentran allí solamente veinte justos?» Yavé contestó: «No la destruiré en atención a los veinte.»
18,32 Abraham dijo: «Vaya, no se enoje mi Señor, y voy a hablar por última vez. Tal vez no se encuentren allí más de diez.» Yavé dijo: «En atención a esos diez, yo no destruiré la ciudad.»
18,33 Yavé se fue cuando terminó de hablar con Abraham y éste se volvió a su casa.

Destrucción de Sodoma

19,1 Los dos ángeles llegaron a Sodoma al atardecer. Lot estaba sentado a la entrada del pueblo. Apenas los vio, salió a su encuentro y se arrodilló inclinandose profundamente.
19,2 Y dijo: «Sírvanse pasar a mi casa, para alojar y descansar. Mañana, al amanecer, seguirán su camino:» Ellos le respondieron: «No, pasaremos la noche en la plaza.» Pero él insistió tanto que lo siguieron a su casa, donde les preparó un banquete.
19,3 Hizo panes sin levadura y ellos comieron.
19,4 Pero antes de que ellos se acostaran, todos los hombres de Sodoma, sin excepción, jóvenes y ancianos, rodearon la casa.
19,5 Llamaron a Lot y le dijeron: «¿Dónde están esos hombres que llegaron a tu casa anoche? Echalos para afuera, para que abusemos de ellos.»
19,6 Lot salió de la casa, cerrando la puerta detrás de sí
19,7 y les dijo: «Les ruego, hermanos míos, que no cometan tal maldad
19,8 Oigan, tengo aquí dos hijas que todavía son vírgenes. Se las voy a traer para que ustedes hagan con ellas lo que quieran, pero dejen tranquilos a estos hombres que han confiado en mi hospitalidad.»
19,9 Pero ellos le respondieron: «Quítate de ahí. Has venido como forastero y ya quieres actuar como juez. Ahora te trataremos a ti peor que a ellos.» Lo empujaron violentamente y se disponían a romper la puerta.
19,10 Pero los dos hombres desde adentro estiraron los brazos, lo entraron y cerraron la puerta.
19,11 A los hombres que estaban en la puerta los hirieron de ceguera desde el más joven hasta el más anciano, y no pudieron encontrar la puerta.
19,12 Los hombres dijeron a Lot: «¿A quién más de los tuyos tienes aquí? ¿Un yerno? Tienes que salir de aquí con tus hijos e hijas y todo lo que te pertenece en este lugar.
19,13 Nosotros vamos a destruir esta ciudad, pues son enormes las quejas en su contra que han llegado hasta Yavé, y él nos ha enviado a destruirla.»
19,14 Salió entonces Lot y habló a los que iban a casarse con sus hijas: «Levántense; y salgan de este lugar porque Yavé va a destruirlo.» Pero ellos creían que Lot estaba bromeando.
19,15 Al amanecer los ángeles apuraron a Lot diciéndole: «Levántate, toma a tu esposa y a tus dos hijas, no sea que te alcance el castigo de la ciudad.»
19,16 Como él vacilaba, lo tomaron de la mano, junto a su mujer y a sus dos hijas, porque Yavé había tenido compasión de ellos. Los sacaron y los llevaron fuera de la ciudad.
19,17 Una vez fuera dijeron: «Ponte a salvo. Por tu vida, no mires hacia atrás ni te detengas en parte alguna de esta llanura, sino que huye a la montaña para que no perezcas.»
19,18 Lot le respondió: « ¡Oh, no, Señor mío!,
19,19 veo que me he ganado tu confianza y que tú te has portado muy bueno conservándome la vida, pero yo no puedo escaparme a la montaña sin que me alcance el daño y la muerte.
19,20 Mira esa ciudad que está tan cerca para refugiarse en ella y que es tan poca cosa, permite, pues, que me pueda salvar allá abajo, ya que es tan insignificante, y así conservar mi vida.»
19,21 Y el mensajero respondió: «Aun esto te lo concedo. No destruiré el pueblo del que has hablado.
19,22 Huye entonces rápidamente, ya que no puedo hacer nada mientras tú no hayas llegado allá., (Por esto, aquel pueblo fue llamado Soar, o sea; «Pueblo Chico»:)
19,23 Amanecía ya cuando Lot entró en Soar.
19,24 Entonces Yavé hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego proveniente de Yavé de dos cielos.
19,25 Y así destruyó estas ciudades con toda la llanura, con sus habitantes y vegetación.

Varias leyendas

19,26 Pero la mujer de Lot miró para atrás y quedó convertida en estatua de sal.
19,27 Abraham se levantó muy de madrugada para ir al lugar donde antes había estado con Yavé.
19,28 Allí se puso a mirar hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la comarca vecina, y vio que subía una humareda de la tierra, como la humareda de un horno.
19,29 Cuando Dios destruyó las ciudades de Sodoma y Gomorra se acordó de Abraham y libró a Lot de la catástrofe mientras arrasaba las ciudades donde Lot había vivido.
19,30 Lot salió de Soar con sus dos hijas porque no se sentía seguro ahí, y se fue al monte a vivir en una cueva.
19,31 Entonces dijo la hija mayor a la menor: «Nuestro padre está viejo y no ha quedado ni un hombre, siquiera en esta región que pueda unirse a nosotros como se hace en todo el mundo.
19,32 Ven y embriaguémoslo con vino y acostémonos con él; así sobrevivirá la familia de nuestro padre.»
19,33 Y así lo hicieron aquella misma noche, y la mayor se acostó con su padre sin que él se diera cuenta, ni cuando se acostó ni cuando se levantó.
19,34 Al día siguiente dijo la mayor a la menor: «Ya sabes que me acosté anoche con mi padre. Hagámosle beber vino otra vez esta noche y te acuestas tú con él, para que tenga descendientes:»
19,35 Lo hicieron del mismo modo aquella noche, y la hija menor se acostó con él, sin que se diera cuenta, ni cuando se acostó ni cuando se levantó.
19,36 Las dos hijas quedaron embarazadas de su padre.
19,37 La mayor dio a luz un hijo y lo llamó Moab, éste es el padre de los moabitas que todavía existen.
19,38 La menor también dio a luz un hijo y lo llamó BenAmmí: es el padre de los actuales amonitas.

Maurisoft©®