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El dios supremo, creador y glorificador, adorado principalmente
en el país de Hedjaz, Arabia Pétrea, antes del advenimiento
de Mahoma.
Varias de las antiguas tribus árabes reconocían,
antes que viniera Mahoma, un creador del Cielo y de la tierra
y le llamaban Allah-Taalai, el muy alto, en sentido
opuesto a la denominación de los otros dioses a los cuales
llamaban Al-Jlahat, divinidades inferiores; que según
ellos eran la verdadera compañía de Dios, pero sometidas
en un todo a su poder. La fórmula usada para acercarse al
Allah-Taalai, estaba concebida en estos términos.
"Yo me consagro a tu servicio, oh Dios, tú no tienes
compañero, excepto las divinidades que forman tu corte: pero
de las cuales eres tú el dueño y soberano como de
todo lo que depende de ellas". Cuando plantaban árboles
frutales, o sembraban algún campo, tiraban una línea
que dividía el suelo en dos panes, una para el Dios soberano
y la otra para las divinidades inferiores. Si caían frutos
de ésta parte a la consagrada al gran Dios, tenían
la costumbre de indemnizarlas, lo que no hacían en caso contrario,
porque decían que las divinidades inferiores tienen necesidad
de lo que pertenece al Dios soberano: pero que este no tiene necesidad
de nada. Los griegos que no entendieron las palabras Allah-Taalai
y Al-Jlahat, formaron del primero el nombre Orotal
y del segundo el de Alilat:, indicando con ellos dos divinidades
adoradas por los árabes.
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